Si bien internet existe desde hace varias décadas, no ha sido hasta finales de los noventa cuando su uso se ha popularizado. Servicios antes reservados a unos pocos, hoy son accesibles para casi cualquier persona. Sin embargo, la red de redes no goza de buena reputación.
La mayoría de las veces, esta mala imagen es difundida por los medios más inmovilistas. Sobre todo, la televisión, uno de los medios que parecen perder terreno en favor de la prensa y el ocio “on-line”.
Internet -entre otras cosas- es un medio de comunicación. Como la telefonía móvil y el correo tradicional. Nadie en su sano juicio pondría a estos dos medios en el disparadero si llegado el caso, dos terroristas los utilizasen para comunicarse o enviarse información. En cambio desde los medios más clásicos, cada vez que un delincuente utiliza la red, es más morboso matar al mensajero: internet es un “sospechoso habitual”. Algunas personas que aún no ha tenido contacto con internet, deben pensar que al otro lado del cable está el demonio en persona esperando a que nos conectemos para arrastrarnos al lado oscuro.

De qué se le acusa
A veces se tiene la idea de que internet es sinónimo de pornografía. Recientes estudios estiman que uno de cada cuatro sitios web está dedicado a este fin. A pesar de que ciertamente es un porcentaje elevado y dejando aparte cualquier debate sobre la pornografía, parece obvio que el 75% de las webs restantes merecen una oportunidad.
Otro mito es que la red es insegura. Lo es tanto como el mundo real. El equivalente a poner una cerradura y no abrir a cualquiera puede ser adquirir un antivirus y observar unas mínimas normas de seguridad. Por poco más de 30 euros al año, estaremos razonablemente protegidos.
Otra acusación habitual es la del elevado precio. A pesar de que el coste ha bajado hasta el punto de poder acceder a la banda ancha por poco más de 20 euros al mes, si nos comparamos con nuestros vecinos europeos, veremos que vamos en el furgón de cola en la relación precio-velocidad.
Este es uno de los pocos mitos sobre internet que parece tener cierta base. En cambio, en estos medios catastrofistas no se suele hablar tanto de lo útil que es, de los servicios que ofrece o de la cantidad de gente que tenemos trabajo gracias a ella. Vende más el miedo a lo desconocido o el morbo. Estaría bueno.